Patrimonio Cultural

Patrimonio Cultural

El flamenco, aunque hay distintas discusiones sobre sus raíces, tiene como cuna del arte a Andalucía. La cuna del flamenco es la región de Andalucía y su pueblo andaluz, cuyos intérpretes han encontrado en él el medio más conciso, sencillo y expresivo de interpretar distintos estados de ánimo y todo tipo de sentimientos.

El sentimiento jondo que le viene a cualquier aficionado de cualquier parte del mundo ante la expresión artística resultante de la fusión de la música vocal, danza y acompañamiento musical (cante, baile y toque) ya es considerado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Así lo ha considerado la UNESCO, haciéndole entrega de su máximo reconocimiento en 2010.

El cante emplea sus palabras más sinceras, sencillas y concisas, con las que el pueblo puede expresar sus sentimientos más profundos. El baile flamenco, danza del apasionamiento y la seducción, expresa también toda una serie de emociones, que van desde la tristeza hasta la alegría. Le acompaña una técnica compleja y una interpretación con matices, según quien lo interprete. El toque de la guitarra flamenca ha trascendido, desde hace mucho tiempo, su primitiva función de acompañamiento del cante. Éste se acompaña también con otros instrumentos como las castañuelas, y también con palmas y taconazos.

El flamenco forma parte de la identidad de numerosas comunidades y es interpretado en celebración de festividades religiosas, rituales, ceremonias sacramentales y fiestas privadas. Entre estas comunidades podemos destacar la comunidad étnica gitana que ha desempeñado un papel esencial en su evolución. La transmisión del flamenco se efectúa en el seno de dinastías de artistas, familias, peñas de flamenco y agrupaciones sociales, que desempeñan un papel determinante en la preservación y difusión de este arte.